martes 27 de octubre de 2009

TEATRO ENTRE UNA MAREA Y OTRA


Aunque Marcelo Bustos trabaja en un pesquero, los últimos meses los pasó en tierra. Y no en razón de esta obra, sino porque en su último viaje el cabo suelto de una red de arrastre casi le arranca un dedo que ahora cuesta volver a mover. La chance de ver a Marcelo contar su trabajo en escena deriva de esa circunstancia laboral límite que para sus compañeros y para él puede llegar sin embargo a resultar algo que se espera.

“Cuando alguien se accidenta en el barco, y eso pasa por marea más de una vez, nos ponemos todos mal, pero también un poco contentos, porque el capitán tiene que arrimarse a la costa para que venga prefectura y se lleve al herido. Entonces sabemos que por un rato los celulares vuelven a tener señal y podemos llamar a casa...”

Cada temporada en alta mar dura lo que la tripulación de 50 operarios tarda en llenar a tope las bodegas glaciales del buque. Si todo va bien, la marea no pasa de los dos meses. ¿Cuánto tiempo se mantendrá esta obra en cartel? Lo que la ART tarde en reconocer el tratamiento que a Marcelo le corresponde, lo que dure el dolor en el pulgar de su mano izquierda, lo que alcance la plata que pudo juntar hasta acá.

“…y puede que cuando suene el teléfono, todos se asusten en casa. Porque saben que si llamás pasó algo, lo que no saben es si te pasó a vos.”

jueves 22 de octubre de 2009

ARCHIVO WHITE POR LOS MARES DEL SUR

Marcelo Bustos tiene 22 años. Trabaja embarcado en los buques de pesca de altura que barren con sus redes los mares del sur argentino, y es el autor de esta foto, que sacó con su celular.


Marcelo escucha a Pedro Caballero como a un señor mayor. Marcelo me escucha a mí como a un señor mayor. Cuando yo ando por el museo con la campera puesta, él anda en remerita. Marcelo Bustos es el protagonista de nuestro próximo documental en vivo. Hoy le conté que hacía un tiempo que no actualizábamos este blog.

miércoles 26 de agosto de 2009

ARCHIVO CABALLERO, NUEVA FUNCIÓN

sábado 22 de agosto de 2009

ESTRELLA DE VITRINA

Sábado 29 de agosto, 19 horas, función de Archivo Caballero, con dirección de Natalia Martirena y la participación estelar de Pedro Caballero, a quien vemos en esta foto tomada cincuenta años atrás.
Hace unos días celebramos en Ferrowhite los setenta años de Pedro, y vimos esta foto de cuando tenía veinte, que está emparentada con el teatro. Porque hace cincuenta años el elenco completo del grupo de teatro whitense de Gianetto Benavigna, Pedro Caballero entre ellos, era fotografiado en casa Rex, y las fotos exhibidas en la vidriera de la casa de fotografías.
Se trataba de uno de los grupos célebres del teatro whitense, y casa Rex decidió homenajearlo, luego de empalmar éxito tras éxito con obras como Perdón, mamá o la inolvidable Se necesita un hombre con cara de infeliz, fotografiando a todos los integrantes y exhibiendo esas fotos en la vidriera . Pedro colaboraba en todo con el grupo: cobraba entradas, hacía la difusión, y asistía a los ensayos en la Sociedad Italiana, todas las noches, con mate y facturas. Hasta le tocó un pequeño papel en el cuadro escénico Vamos a la escuela. Ahora, en el festejo de su cumpleaños número setenta, trajo la foto al museo: mirada hollywodense, moñito, gomina brancato. Y a ensayar para el sábado.

miércoles 5 de agosto de 2009

PALABRAS CRUZADAS


Hace una semana Lucía Bianco y Luciano Campetella publicaron Para seguir el debate. En una ciudad en la que, como señalan, se discute poco, parece saludable que esta polémica haya derivado en parte hacia una reflexión sobre los modos de ejercer el diálogo crítico. Pero ¿Bajo qué condiciones se planteó ese diálogo"? ¿Cómo se concibe el debate que se nos invita a continuar?

Los autores de Arte y Reconciliación afirman ahora que la “intención” de su nota era “propiciar un intercambio”. Compartimos esa intención. La celebramos. Pero al repasar su artículo en Planta nos cuesta encontrar alguna frase que la haga expresa. Lo que se dice, en una nota al pie, es que el artículo sirve a los autores para reflexionar sobre su práctica en el Museo del Puerto, objetivo legítimo, pero muy distinto a “propiciar un intercambio”, sobre todo si esa reflexión sobre la propia práctica no se comparte después con los lectores. Por otro lado, el artículo se publica en una revista a 700 kilómetros de distancia de Bahía Blanca, en un contexto de circulación ajeno al ambiente local. Si lo que se quería era “abrir una discusión”, las instancias estaban dadas acá en Bahía Blanca, desde antes y mucho más cerca: el colectivo Mil Macetas (en cuya organización participamos), Cangrejal, la comunidad virtual creada por Agustín Rodríguez, en la que se publican discusiones y textos críticos sobre el quehacer cultural de la ciudad; las Jornadas que organiza todos los años el área de Historia del Arte de la UNS; los blogs y espacios virtuales que desde hace ya tres años están abiertos a comentarios.

Es verdad que utilizan la palabra debate en el título de su nueva intervención. Sin embargo, no solo declinan discutir en detalle nuestros comentarios, sino que tampoco tienen en cuenta ninguna de las intervenciones de los numerosos lectores con los que hemos entrado en diálogo en los blogs Acción literaria, Hoy no tengo que ir a Bosnia, Archivo Caballero, Ría Revuelta, Museo Marino y Linkillo (cosas mías). El gesto, en cambio, es el de retrotraer la discusión al momento inicial, tomándose “un tiempo” para volver a plantear los argumentos de Arte y Reconciliación casi en los mismos términos en que lo habían hecho antes, ignorando los amplios cuestionamientos formulados a sus palabras y explicándolas de nuevo como si no hubiesen sido comprendidas.

En Para seguir el debate leemos que lo que se quiere es plantear “dudas” sobre los proyectos analizados. Y eso nos recuerda al copete de Arte y reconciliación, en el que leemos que las experiencias abordadas “abren interrogantes”. Sin embargo esos interrogantes no pasan de ser una mera fórmula retórica que plantea por primera vez la sentencia que se repetirá hasta la conclusión: que la “fascinación ante la singularidad de la experiencia” conduce a una ilusoria “reconciliación de las clases”. ¿Es posible, acaso, percibir algún dejo de duda en una frase como esta?:

No se trata de que estos proyectos deban ser cuestionados por "estetizantes", sino de que en ellos el arte se presenta como el vehículo apto para una utopía social reconciliatoria.”

Y dejemos piadosamente de lado que durante los primeros días de su publicación, en esta frase no se decía “deban ser cuestionados” sino “deban ser condenados”. La frase fue prudentemente modificada, pero nos preguntamos si alcanza con cambiar una palabra para cambiar las intenciones con las que el artículo fue escrito. ¿Ofrece Para seguir el debate un panorama distinto? En este nuevo texto, Lucía y Luciano no niegan las diferencias entre los tres proyectos que analizan, pero sugieren que no son realmente significativas; admiten también que su examen no es minucioso, pero siguen sosteniendo las mismas afirmaciones contundentes; aceptan que alrededor de Pedro Caballero hay un museo, pero creen que “ese contexto queda diluido frente a la espectacularidad del sujeto” (signifique esto lo que signifique). ¿Es posible no ver que considerar las diferencias entre los proyectos sería imprescindible para su análisis? ¿Se puede admitir ser poco minucioso a la hora de analizar y taxativo a la hora de sacar conclusiones? ¿Cómo se puede establecer un diálogo con quienes ignoran de plano la minuciosa respuesta a sus argumentos en Contigo a la distancia y sólo se limitan a afirmar que sus argumentos no han sido “rebatidos con claridad”? Y nos preguntamos: si no pueden establecer ningún tipo de vínculo entre un trabajador ferroviario y un museo de historia ferroviaria (con los objetos, las fotos, los carteles, los videos, los folletos, los blogs) y si insisten en que la “espectacularidad del sujeto” opaca todo lo demás, ¿quiénes son los que padecen de una empedernida “fascinación ante el singular”? Entre poder establecer relaciones (a veces contradictorias, a veces ambiguas, a veces en tensión) entre varios elementos, y repetir el gesto mecánico de reducir la pluralidad a un elemento que suprime, anula o diluye a los demás, reside la diferencia, irreductible, entre poder ejercer la complejidad y simplemente declamarla. Por eso, que la riqueza de las acciones de Pedro Caballero se vea reducida, en Arte y reconciliación, a la figura (por lo demás falsa) del cirujeo, no es producto de una mala lectura, sino de un método que sólo puede producir ese tipo de lecturas.

Un debate tiene chances de continuar en la medida en que el intercambio permite precisar, ajustar, refinar el desacuerdo. En Contigo a la distancia mostramos cómo el proceso de análisis que se lleva adelante en Arte y reconciliación se sostiene sobre recortes difíciles de justificar, omisiones lisas y llanas, y errores a secas. Si sus autores consideran que las conclusiones a las que arriban no han sido rebatidas, deberían ponerlas, al menos, al resguardo de signos de pregunta menos retóricos, y revisarlas si lo que se pretende, justamente, es "seguir".

Ana Miravalles, Natalia Martirena, Marcelo Díaz y Nicolás Testoni

Cómo arranca y cómo se desarrolla esta discusión:

L. Campetella y L. Bianco, "Arte y Reconciliación", Planta, 9 de julio de 2009

A. Miravalles, "Generalizaciones que matan", en el blog
Archivo Caballero, 10 de julio de 2009
M. Díaz y N. Testoni, "Contigo en la distancia", 21 de julio de 2009

38 comentarios en el blog Acción Literaria al post "Se armó debate", entre el 22 de julio y y el 4 de agosto
24 comentarios en el blog Ría Revuelta en la entrada "Suenan trompetas", entre el 22 y el 30 de julio
9 comentarios en el blog
Linkillo (cosas mías) en la entrada "La última instancia no se rinde", el 23 de julio
Marina Yuszczuk "Crean en lo general", en su blog
El museo del Mundo y cuatro comentarios, el 28 de julio
Natalia Martirena "¿Cuánto pesa un recuerdo?", en su blog
Hoy no tengo que ir a Bosnia, y 13 comentarios, el 28 de julio

Campetella y Bianco, "Para seguir el debate", el 29 de julio




martes 21 de julio de 2009

OH, BAJA EL DEDO DIDÁCTICO!

En un artículo publicado hace poco más de una semana en la revista virtual Planta, Lucía Bianco y Luciano Campetella evalúan tres experiencias culturales en comunidades del sur de la provincia de Buenos Aires. Entre ellas se encuentra Archivo White, el proyecto de teatro documental que desarrollamos en el museo.

Dado que discutir en detalle el texto de Lucía y Luciano excede las dimensiones habituales de un post, hemos preparado una página especial con nuestras notas de lectura, a la que se puede acceder haciendo click acá.

martes 16 de junio de 2009

EL ARTISTA COMO ETNÓGRAFO


Conversamos mucho en Ferrowhite acerca de nuestro hacer como museo y de las actividades que realizamos. Uno de los proyectos que venimos desarrollando desde 2006 es Archivo White, teatro documental, en el que trabajadores del ferrocarril y del puerto llevan sus vidas a escena. La pregunta que en general nos formulamos es qué lugar ocupan los vecinos en el museo ¿son un objeto de estudio? ¿son informantes? ¿cuál es la distancia que media entre ellos y la institución? Todas estas preguntas se agudizan con el teatro, con un ferroviario o un estibador en escena, con las miradas que a veces se desconciertan (¿qué hace un ferroviario bailando Ravel frente a cuarenta personas? ¿qué hace un estibador tocando una trompeta desafinada?) porque no saben muy bien dónde poner eso que ven. Nada de esto llega, sin embargo, a formularse aún como debate. Como también buscamos respuestas, como las que ya tenemos se someten continuamente a revisión, dejo un fragmento de Hal Forster, de El artista como etnógrafo, capítulo 6 de El retorno de lo real:

He acentuado el hecho de que se necesita la reflexividad para protegerse contra una sobreidentificación con el otro (mediante el compromiso, la autoalteración etc.) que puede comprometer esta otredad. Paradójicamente, como Benjamin dio a entender hace mucho tiempo, esta sobreidentificación puede alienar al otro más si no permite la alteración que ya funciona en la representación. Frente a estos peligros -de demasiada o demasiado poca distancia— he abogado por la obra paraláctica que intenta enmarcar al enmarcador cuando éste enmarca al otro. Éste es un modo de adaptarse al contradictorio status de la otredad en cuanto dada y construida, real y fantasmal. Este enmarcamiento puede ser tan sencillo como un pie de foto para un fotógrafo, como en el proyecto de The Bowery de Rosler, o la inversión de un nombre, como en los carteles de Heap of Birds o Baumgarten. Sin embargo, tal reenmarcamiento no es suficiente por sí solo. Una vez más la reflexividad puede llevar a un hermetismo, incluso un narcisismo, en el que el otro es oscurecido, el yo pronunciado; puede también llevar a un rechazo del compromiso sin más. ¿Y la distancia crítica qué garantiza? ¿Se ha convertido esta noción en algo de algún modo mítico, acrítico, una forma de protección mágica, un ritual de pureza por sí mismo? ¿Es tal distancia aún deseable, por no decir posible?
Quizá no, pero una sobreidentificación reductora con el otro no es tampoco deseable. Mucho peor, sin embargo, es una desidentificación criminal del otro. Hoy en día la política cultural, tanto de izquierdas como de derechas, parece atrapada en este callejón sin salida. En gran medida, la izquierda se sobreidentifica con el otro como víctima, lo cual la encierra en una jerarquía de sufrimiento por la cual los desheredados pueden hacer pocas cosas mal. En mucho mayor medida, la derecha se desidentifica del otro, al cual culpa como víctima, y explota esta desidentificación para construir la solidaridad política mediante el miedo y la aversión fantasmales. Frente a este callejón sin salida, la distancia crítica podría no ser tan mala idea después de todo.

Hal Forster, fragmento del capítulo 6, El artista como etnógrafo, de El retorno de lo real. La vanguardia a finales de siglo, Akal, Madrid, 2001.

jueves 11 de junio de 2009

PEDRO FONTANA REYES NOS INVITA

ARCHIVO CABALLERO

miércoles 13 de mayo de 2009

DÍA INTERNACIONAL DE LA VIANDA FERROVIARIA



En adhesión al Día Internacional de los Museos, Ferrowhite tiene el agrado de invitar a ud/s. a compartir UNA NOCHE EN EL TALLER.Habrá sorteos, picada ferroviaria, trenes en miniatura, brindis y los retratos ferroviarios de Hugo Llera, Pietro Morelli, Manuel Montes, Pedro Marto y Pedro Caballero. Amenizarán la velada la estrella whitense Sarita Capelletti junto a Patricia Martínez, el dúo de guitarra y bandoneón Mansilla - Canale, y el cuarteto de tangos reos La Puñalada.

A las 20hs, vuelve ARCHIVO CABALLERO, un documental en vivo, la nueva producción de ARCHIVO WHITE (entradas limitadas)

jueves 11 de diciembre de 2008

ARCHIVO CABALLERO, A DOS DÍAS DEL ESTRENO

martes 9 de diciembre de 2008

FAB FOUR

Se viene ARCHIVO CABALLERO, la nueva producción de ARCHIVO WHITE, con Hugo Llera, Pedro Caballero, Manuel Montes y, sentado, Pietro Morelli. Dirige Natalia Martirena. Estreno sábado 13 de diciembre, 21 hs, en el marco de La Noche de los Museos de White. Seguiremos informando.

lunes 25 de agosto de 2008

KURT SCHWITTERS EN LAS COLONIAS FERROVIARIAS

Mientras Marto Concejal se prepara para volver a escena, comenzamos los ensayos de un nuevo archivo. Es el turno de los ferroviarios, y el primero de ellos es un visitante diario e ilustre del museo: Pedro Caballero. Nuevamente con la dirección de Natalia Martirena, y partiendo del trabajo que se realizó para la fonoplatea del 14 de junio, los ensayos van de un mapa de Galván al mapa del patio de Pedro. En un momento Pedro dice: "me siento a leer entre los adornos" ¿qué son los adornos? "artefactos" ¿? "artefactos que hago yo, en el patio". Pedro vive en un par de casillas de las antiguas colonias ferroviarias de White. Como en el caso de otro ferroviario ilustre, Osvaldo Ceci, la casa de Pedro es una especie de museo: recortes de diario, fotos de locomotoras, accidentes ferroviarios, afiches de Ferrowhite y del Museo del Puerto, cajas con sus cuadernos de la escuela primaria. Y el patio, que es un verdadero EUM (Espacio de Usos Múltiples).

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Kurt Schwitters fue uno de los animadores del dadaísmo. Se inventó un género multipropósito: el Merz (tomado de Kommerzbank) y desde esa plataforma múltiple realizó collages, esculturas, sonatas, poemas, etc. Merz impugnaba toda distinción jerárquica entre los distintos medios, y se manifestaba con claridad (es un decir) en el Merzbau, la propia casa de Schwitters, que era una suerte de ensamblado en expansión, abierto, siempre provisorio y en permanente transformación. Maderas, papeles, cartas, souvenires, materiales que Schwitters encontraba aquí o allá, todo iba a parar al Merzbau, que de ese modo, como un organismo, iba creciendo en el interior de la casa.

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Si Kurt Schwitters pudiera ver el patio y la casa de Pedro Caballero seguramente sentiría una mezcla de orgullo y envidia. Repleto de "artefactos" el patio es sala de lectura (al sol), espacio de juegos (ver la foto de Natalia en "la famosa cueva"), lugar de reflexión y recuerdo, pero fundamentalmente es un espacio vivo, que crece con todo lo que Pedro encuentra aquí y allá, y va sumando, superponiendo, ensamblando: caños que se acomodan a los pies de un sillón y forman una suerte de alfombra de metal, caños de pvc coronados con cascos (que se transforman en habitantes del lugar, compartido con los gatos), tapas de lavarropas, tapas de ollas, sillas, sillones, cajas, cajones, botellas, bidones, más cascos, y un árbol inclinado que da la mejor sombra ... Un detalle no menor es que se trata del único especimen de flora del lugar, porque como dice Pedro: yo no tengo muchas plantas, tengo gatos sí, y después voy haciendo crecer los artefactos.
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Con todos esos elementos de descarte que Pedro acarrea a su patio se podría contar la vida de White. Y en cierto modo, el modo del arte, es lo que hacen esos artefactos, esa suerte de flora "artificial" que crece permanente en su patio.


Por supuesto, el link obligado en este caso es Archivo Caballero.

martes 1 de julio de 2008

NUEVA FUNCIÓN

Fotos de la función del sábado 28 de junio. Mucho público y novedad respecto de la puesta de noviembre en Ferrowhite: banda en vivo. Después Vemos compuso música para determinados momentos de la obra (discurso político, circo patagónico, etc) y la diferencia se siente. La obra gana en potencia, y a Pedro se lo ve mucho más desenvuelto y encarador.

Destreza de pugilista: cómo levantar 70 kilos con los dientes. Homenaje al Caballo Ramos

Video de Nicolás Testoni en un momento de la obra

Después Vemos en reposo pre inicio

Consejos Marto para caminar con elegancia

Valsecito

jueves 26 de junio de 2008

ESTÁN TODOS INVITADOS

video